martes, septiembre 05, 2006

 

Un relato para el ejercicio de puntuación

Crianzas*

Siempre imagino que mi madre tiene nada más que veinticinco años (la edad que ella tenía cuando yo nací) de ahí que me enfurezca si la oigo arrastrar los pies cloquear toser pensar como una vieja no entiendo por qué a los veinticinco años le han salido arrugas ni me explico cómo siendo tan joven se acuesta tan temprano.

Si en algún momento de pavorosa lucidez advierto que es una vieja tal descubrimiento me llena de horror por lo cual trato inmediatamente de expulsar dicho conocimiento de la luz de mi conciencia de manera que en seguida recupera sus veinticinco años.

Ella me trata a mí continuamente como si yo fuera una niña por lo cual nos entendemos perfectamente no insisto en crecer porque sé que es inútil para nosotras dos el tiempo se ha estacionado y ninguna cosa en el mundo podría hacerlo correr moriré de cinco años y ella de veinticinco a nuestros funerales asistirá una muchedumbre de ancianos niños y de niños que jamás llegaron a crecer.

*Cristina Peri Rossi

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